Manifiesto por la voz que nos unió o manifiesto para que esto continúe
Ternura radical es algo que no hace falta definir.
El manifiesto es necesario porque no soy yo, es el colectivo que está en mí. Es reafirmar la expresión colectiva y hacerla posible. El manifiesto es nuestro decreto colectivo y la postura ética que nos sostiene e inspira.
Es nuestra posición política. El punto desde el cual nos paramos y que marca hacia donde vamos. El manifiesto es una visión compartida. El manifiesto debe responder a la pregunta a qué resistimos y al tiempo al que resistimos. Define nuestros valores, principios, objetivos, formas, nuestras apuestas como colectivo narrativo de mujeres diversas entre sí. El Manifiesto reconoce el trabajo que implica la escritura con nuestras esencias individuales que componen lo colectivo.
Escribir en colectivo entre mujeres es encontrarse en la otra cuando está y estar con la otra, aunque ella esté ausente.
Escribir en colectivo entre mujeres es entenderse y estar presente desde la propia realidad.
Escribir en colectivo entre mujeres es dejar huella en el futuro.
Escribir en colectivo entre mujeres es un espacio para priorizar y comprometerse.
Escribir en colectivo entre mujeres es darle la espalda al individualismo, a los prejuicios, a los estereotipos, a los estigmas. Es reconocernos comunes en las etapas de la vida a través de un máximo común denominador que es ser mujeres.
Escribir en colectivo entre mujeres es apostar al proceso de escritura colectiva y darnos voz a nosotras mismas. Es retar al hombre editorial y ser nosotras creadoras.
Escribir en colectivo entre mujeres es compartir en la diferencia, en la adolescencia, la niñez y las mujeres futuras que seremos; es gozar entre mujeres.
Escribir en colectivo entre mujeres es resiliencia, es confiar y reconocernos en las experiencias, conocimientos e ideas de otras mujeres.
Escribir en colectivo entre mujeres es un grupo de personas con un mismo cuerpo que nunca soñaron con escribir, pero ahora sueñan y escriben por muchas, con muchas voces y acentos.
Escribir en colectivo entre mujeres es encontrarnos con otras, es compartir una historia, un camino y un mundo.
Escribir en colectivo entre mujeres es ponernos en los zapatos de la otra, es interpretarnos.
Escribir en colectivo entre mujeres es libertad para desnudar el alma.
Escribir en colectivo entre mujeres es compartir el alimento, el pan.
Escribir en colectivo entre mujeres es implementar el cuchicheo y la remembranza.
Escribir en colectivo entre mujeres es un espacio para todas.
Escribir en colectivo entre mujeres es darles valor a los saberes ancestrales.
Escribir en colectivo entre mujeres es contemplar el paisaje, los pájaros, los carros ruidosos, la brisa, las motos, la lluvia.
Escribir en colectivo entre mujeres es una terapia donde se libera el alma, en la alegría y en la tristeza.
Escribir en colectivo entre mujeres es vivir nuestras emociones, sentirlas, llorar y reír.
Escribir en colectivo entre mujeres es un reconocimiento propio.
Escribir en colectivo entre mujeres es tomarse el tiempo para detenernos, reconocernos y reflejarnos a nosotras mismas (yo y la otra).
Escribir en colectivo entre mujeres es hacer aliadas, hacer Mujeres entre Palabras; es retarme y salir de mi zona de confort.
Escribir entre ciudades es hacer un palimpsesto del cuidado.
Escribir en colectivo entre mujeres es inventarnos nuevas redes.
Escribir en colectivo entre mujeres es inventarnos mujeres reales.
Escribir en colectivo entre mujeres es diseñar nuevos mundos, nuevas realidades.
Escribir en colectivo entre mujeres es escribir nuestro futuro.
Escribir en colectivo entre mujeres es empezar sin que las demás lleguen, esperándolas.
Escribir en colectivo entre mujeres es amar a la otra.
Escribir en colectivo entre mujeres es sostenernos entre nosotras.
Escribir en colectivo entre mujeres es escucharnos.
Escribir en colectivo entre mujeres es ceder el impulso creativo propio.
Escribir en colectivo entre mujeres es desautomatizarnos.
Escribir en colectivo entre mujeres es la apertura a que ninguna tiene que ser la que más escribe, lee o sabe.
Escribir entre ciudades, tanto en Cali como en Bogotá, es ser cómplices desde la escritura.
Escribir entre ciudades es conocer en lo desconocido, es enriquecedor, hay cercanía.
Escribir en colectivo entre mujeres es liberador.
Escribir en colectivo entre mujeres es reescribir la historia de todas.
Escribir en colectivo entre mujeres es desbordarse en un lugar seguro y declararlo propio. Escribir en colectivo entre mujeres es dejarnos sentir vulnerables y dejarnos afectar.
Escribir en colectivo entre mujeres es sanar heridas y derrumbar paradigmas.
Escribir en colectivo entre mujeres es llorar entre abrazos.
Escribir entre ciudades es compartir ideas desde ventanas distintas, desde la lectura, desde un barco, desde unas sillas rimax en Bogotá, desde una Estrella en Siloé.
Escribir en colectivo entre mujeres “es convertir poesía en conjuros y teorías en magia” (1).
Escribir en colectivo entre mujeres es una nueva forma de interpretar el mundo.
Escribir entre ciudades es imaginar escenarios lejanos, pero cercanos al oído.
Escribir entre ciudades no es lineal, es un viaje en el tiempo.
Escribir en colectivo entre mujeres es entender que el compromiso es de cada una, pero sin obviar la presencia de todas.
Escribir en colectivo entre mujeres es consentir perras y gatas.
Escribir en colectivo entre mujeres es no compararnos.
Escribir en colectivo entre mujeres es reapropiarnos de nuestra voz.
Escribir en colectivo entre mujeres es alzar la voz, liberarnos de nuestras cadenas y gritar con orgullo que somos mujeres.
Escribir en colectivo entre mujeres es combatir la idea de que la mujer es la enemiga de otra mujer.
Escribir en colectivo entre mujeres es la juntanza de rebeldía.
Escribir en colectivo entre mujeres es una revolución de cuidado.
Escribir en colectivo entre mujeres es cuidarnos entre nosotras.
Escribir en colectivo entre mujeres es desautorizarnos.
Escribir en colectivo entre mujeres es desdoblarnos y descolonizar el tiempo, el espacio y los cuerpos.
Escribir en colectivo entre mujeres es asumirnos propias.
(1)¿Qué carajos es poner el cuerpo? de Joyce Jandette.